Este mes habrá más oferta de soja, pero la demanda se sentirá en mayo

Este mes habrá más oferta de soja, pero la demanda se sentirá en mayo



Pablo Adreani

Hace ya algunas semanas que el mercado de soja está mostrando síntomas de debilidad. Si no se consolidó la baja fue porque, en forma intermitente, Chicago mostraba reacciones alcistas ante el ingreso o no de China en el mercado americano.

Es probable que entremos en una corriente bajista si el clima acompaña y la cosecha avanza sin contratiempos. De ser así, el productor debe tomar sus recaudos y tener vendida a futuro 30 por ciento de su producción, en el caso de un planteo en campo propio y con rindes a cosecha por encima de lo normal.

El futuro ya llegó: la cosecha de las sojas sembradas de manera temprana ya está comenzando y, a partir de ahora, se va a sentir cada vez con mayor fuerza el ingreso al circuito comercial de la nueva cosecha. Y la acción de vender nada expone al riesgo de precios en el 100 por ciento del volumen producido.

La realidad indica que la soja disponible cerró la jornada del jueves a 223 dólares la tonelada y, la posición mayo, a 227 dólares. Esto es un reflejo de que la demanda se va a sentir más en este último mes. Abril es un mes de transición entre la cosecha muy temprana y el pico de la cosecha que comenzará a sentirse a partir de principios de mayo.

Hace exactamente dos semanas el precio de la soja disponible era de 232,5 dólares; es decir acumuló, una baja en las últimas semanas de 9,5 dólares. Si analizamos la posición mayo, hace una semana cotizaba a 234 dólares, lo que significa un retroceso menor: siete dólares. Así, la soja disponible es la que va a ir marcando la tendencia de la posición mayo, con la cosecha a pleno, si el clima lo permite.

Demanda

La industria se está comprando todo. Si analizamos la evolución de las ventas semanales declaradas por los productores, que equivalen a las compras efectuadas por la exportación y la industria, nos encontramos con que las aceiteras están acelerando su volumen demandado mientras que los exportadores la están viendo pasar.

En la semana del 13 al 20 de marzo, la industria adquirió 1,4 millones de toneladas mientras que los exportadores apenas se quedaron con 250 mil. Esta puede ser una estrategia entre ambas divisiones de la misma empresa con el propósito de permitir a la industria aumentar sus compras en su mayoría a fijar, asegurando descarga. Y dejar a la exportación que ingrese al mercado en pleno momento de la cosecha para comprar a precio y cerrar margen de exportación de poroto.

En total, hasta el momento la industria ya tiene compradas 9,6 millones de toneladas, de las cuales 7,8 millones están a fijar y solamente 1,8 millones tienen ya precio cerrado. En el caso de los exportadores las compras acumuladas llegan a 1,6 millones: 300 mil a fijar y 1,3 millones con valor pactado.

Es decir que las compras totales a precio cerrado alcanzan 3,1 millones de toneladas, sobre una producción total estimada de 53 millones como piso y que podría extender hasta 56 millones teniendo en cuenta los altos rindes que se están observando en el inicio de la cosecha.

El bimestre mayo-junio es el más fuerte en cuanto a oferta y venta por parte de los productores. Este año habrá mayor oferta en abril por las fechas de siembra en tiempo y forma.

Proyectamos tres millones de toneladas a venderse en abril, seis millones en mayo y siete millones en junio. Es decir, un total de 16 millones, equivalente al 32 por ciento de la producción total y un equivalente de 5.300 millones de dólares. A partir de julio entramos en el desierto. La oferta de soja irá disminuyendo cada vez con más fuerza hasta alcanzar el límite mínimo el mismo día de la elección presidencial. A partir de ahí el productor seguirá reteniendo o no en función del resultado de las elecciones.

Este comportamiento del productor se sustenta en tres factores o pilares de razonamiento: la primera, el dólar está muy volátil y espera a que suba más previo a las elecciones; segundo, la incertidumbre política es tan alta que termina por arrastrar a la microeconomía y prefiere no vender hasta saber el resultado de las elecciones; y tercero, el productor no va a necesitar vender soja pues los rindes récord de trigo y de maíz le permitieron hacer caja con estos dos cultivos.

A partir de octubre, el precio de la soja dependerá de factores externos y del volumen sin vender.